jueves 30 de abril de 2009

Formateando...

¿Qué harías si tu ordenador comienza a enlentecerse y a tener pequeños errores?,¿si ya no funciona como antes?, ¿si comienza a darte problemas con la conexión a Internet o no te permite abrir ciertos programas?, fácil, lo formateas!.
Pero, ¿qué harías cuando de repente tú comienzas a tener pequeños errores, cómo por ejemplo: si comienzas a quedarte pegado en ciertas ideas, si no puedes cerrar ciertos recuerdos, si te pasas todo el día pegado con una fotografía en tu mente, si ya no actúas ni reaccionas tan rápido cómo antes o si tan sólo ya no funcionas ni rindes cómo antes?, ya deja de ser fácil, cierto?
Claro!, sí así lo fuera para qué servirían los psicólogos (mi futuro), psiquiatras, curas, pastillas para dormir, consuelos, consejos, etc., si con formatearnos bastaría y volveríamos a ser los mismos, cómo si nunca hubiera pasado nada de lo que nos hizo fallar. Se eliminaría el virus, la falla, los malos archivos y listo!
Pero no, lamentablemente no, ni en los mejores sueños ha sido posible. Nuestra mente tan compleja y siniestra a veces no está dotada de esta capacidad de reiniciar o formatear... sólo es una película que se exhibe una vez, sin pausas ni avances ni retrocesos en caso de que no te gustase una escena, o que quisieras vivenciar otra. Qué bah!, esto se vive una sola vez.
Y ahora, cuando mi mente está fallando, cuándo no logro dejar de pensar en una maldita cosa, desearía ser una maquina... quizás por un lado para no sentir y por otro para poder llegar y borrar lo que no me gusta de vivir. Pero despierto a media noche y me doy cuenta de que es imposible, de que no puedo, de que me tengo que aguantar mis ganas enormes de llorar y pretender que en las lágrimas se vallan todas las heridas, de que en los suspiros vuelen tus desprecios y manías, y en mis párpados dejen de posarse tus imágenes, y poder... de una vez por todas, olvidar el asco que me da verte tan egoísta y tan tú, mientras yo... mientras yo no puedo dejar de ser tan nosotros, a cada instante...
Y no me refiero a un nosotros pareja, o a un nosotros unidos, sino a un nosotros vivencial, por el hecho de no poder dejar de preocuparme, de comprometerme, de postergarme, de mentirme y dañarme sólo por ti.. sólo por mi afán de ser para ti, y no ser algo poco sino pretender ser mucho, cuándo lo único que haces es vivir sin mí.
Y así, una vez más comienzo a llenarme de recuerdos... pero a la vez de virus, y vivo esperando el momento de reiniciar todo, el instante de poderme formatear, y no dudaré en intentarlo, siempre y cuándo se presente la posibilidad, por que ahora lo que más quiero...
es dejar de mirar atrás.