Me desaparecería en cuanto se cerrase la puerta... como castigo propio por haberte creído, como señal de lo que he sido y de lo que dejaré de ser.Tantas señales siempre existieron, carteles a los 1000 metros, a los 500 metros, a los 100 metros y aún así no vi, seguí conduciendo y valla a qué velocidad, hasta que finalmente me estrellé. Se veía venir claro está, o sea por favor!, muchos hablaron, opinaron, dictaminaron, odiaron y escupieron, sin embargo yo... la tonta de mi, seguía como si nada... seguía creyendo.
Hasta que finalmente pasó, choqué, y me fracturé hasta la más microscópica parte de mi corazón, junto con mi mente y mi cuerpo que estaban bastante involucrados en el asunto. Y me internaron de urgencia para tratar de sanarme, con prohibición de pensar siquiera en el lugar dónde había chocado (y obviamente, en las razones por las cuales iba a ese lugar), me reconfortaron los mejores médicos y sanadores, me orientaron, me dieron las luces del camino que debía seguir.. hasta que llegó el día en que me dieron de alta, luego de que a gritos la pidiese, indicando que ya estaba sana y no tenía por qué estar en ese lugar. Pero al momento de salir de esas paredes sentí que todo había sido en vano, un tiempo valioso lleno de aprendizajes había sido tirado por la borda tan sólo segundos después de haber abandonado aquel lugar.
No lo creí, yo perjuraba que estaba sana, así que me jacte de que sólo había sido un presentimiento loco, de esos que te dan cuando has pasado mucho tiempo pensando en algo. No obstante fallé, las malditas sensaciones eran ciertas!, no me había sanado, ni siquiera un poquito... seguía siendo la misma, con las mismas heridas y las mismas fallas, sólo que la droga para el dolor me hacía olvidar que estaba tan herida.
¿Qué podía hacer?,¿ volver a pedir ayuda y reconocer mi fracaso, o hacer como si nada pasaba y fingir una recuperación total?... claramente se sabe cuál opción tomé...
Sí, fingir... me llegué a convertir en la mejor actriz, digna del premio Oscar indudablemente, le mentía a todos, a quiénes preguntasen por lo antes pasado yo respondía ah! qué?... nahhh eso ya pasó!, hasta que claro!, me lo creí y seguí con todo como si nada.
Todo iba "normal" hasta que nuevamente quise conducir e ir a ese lugar... esta vez un poco más temerosa que la primera y reduje la velocidad, cómo si eso me hiciese más responsable o más consciente de lo equivocada que estaba!. Claro que no!, fue igual.. conduje eso sí mirando las señaléticas, sabiendo a lo que iba, mentalizándome como dirían por ahí... sin embargo de ¿qué sirvió?, de nada... volví a estrellarme (con menor magnitud, ésta vez) y volvió a doler, se reabrieron las heridas del accidente anterior y dolió aún más, pero lo que más pesaba era el orgullo, si se supone que uno no se debiera tropezar dos veces con la misma piedra y yo caí, y más de una vez, y me tinca ponía de adrede la piedra ahí por que hasta estaba acostumbrada a tropezarme y la extrañaba en mi diario vivir.
Y hoy, aquí estoy... observando, analizando, creciendo, pensando, expresando... y castigándome. Deseando desaparecer en cuanto se cierre esa puerta, total ¿qué más daría?, si ya no contaba con las personas que me habían tratado la vez anterior, ya no estaban las enfermeras ni los orientadores, estaba sola, yo, y nadie más... yo y mi error, yo y mi vergüenza, yo y mi fracaso, yo y mi orgullo de reconocer que me había equivocado otra vez y me había arriesgado, yo y el reflejo en el espejo que señalaba las tantas cicatrices obtenidas.
Y aquí, dentro de estas cuatro paredes me pregunto... ¿Lo volvería a hacer otra vez?, ¿A fin de cuentas, qué ha cambiado?, ¿he aprendido de dichos accidentes?, ¿Temo?... y una voz en un rincón responde Sólo mírate al espejo y verás!.
Hasta que finalmente pasó, choqué, y me fracturé hasta la más microscópica parte de mi corazón, junto con mi mente y mi cuerpo que estaban bastante involucrados en el asunto. Y me internaron de urgencia para tratar de sanarme, con prohibición de pensar siquiera en el lugar dónde había chocado (y obviamente, en las razones por las cuales iba a ese lugar), me reconfortaron los mejores médicos y sanadores, me orientaron, me dieron las luces del camino que debía seguir.. hasta que llegó el día en que me dieron de alta, luego de que a gritos la pidiese, indicando que ya estaba sana y no tenía por qué estar en ese lugar. Pero al momento de salir de esas paredes sentí que todo había sido en vano, un tiempo valioso lleno de aprendizajes había sido tirado por la borda tan sólo segundos después de haber abandonado aquel lugar.
No lo creí, yo perjuraba que estaba sana, así que me jacte de que sólo había sido un presentimiento loco, de esos que te dan cuando has pasado mucho tiempo pensando en algo. No obstante fallé, las malditas sensaciones eran ciertas!, no me había sanado, ni siquiera un poquito... seguía siendo la misma, con las mismas heridas y las mismas fallas, sólo que la droga para el dolor me hacía olvidar que estaba tan herida.
¿Qué podía hacer?,¿ volver a pedir ayuda y reconocer mi fracaso, o hacer como si nada pasaba y fingir una recuperación total?... claramente se sabe cuál opción tomé...
Sí, fingir... me llegué a convertir en la mejor actriz, digna del premio Oscar indudablemente, le mentía a todos, a quiénes preguntasen por lo antes pasado yo respondía ah! qué?... nahhh eso ya pasó!, hasta que claro!, me lo creí y seguí con todo como si nada.
Todo iba "normal" hasta que nuevamente quise conducir e ir a ese lugar... esta vez un poco más temerosa que la primera y reduje la velocidad, cómo si eso me hiciese más responsable o más consciente de lo equivocada que estaba!. Claro que no!, fue igual.. conduje eso sí mirando las señaléticas, sabiendo a lo que iba, mentalizándome como dirían por ahí... sin embargo de ¿qué sirvió?, de nada... volví a estrellarme (con menor magnitud, ésta vez) y volvió a doler, se reabrieron las heridas del accidente anterior y dolió aún más, pero lo que más pesaba era el orgullo, si se supone que uno no se debiera tropezar dos veces con la misma piedra y yo caí, y más de una vez, y me tinca ponía de adrede la piedra ahí por que hasta estaba acostumbrada a tropezarme y la extrañaba en mi diario vivir.
Y hoy, aquí estoy... observando, analizando, creciendo, pensando, expresando... y castigándome. Deseando desaparecer en cuanto se cierre esa puerta, total ¿qué más daría?, si ya no contaba con las personas que me habían tratado la vez anterior, ya no estaban las enfermeras ni los orientadores, estaba sola, yo, y nadie más... yo y mi error, yo y mi vergüenza, yo y mi fracaso, yo y mi orgullo de reconocer que me había equivocado otra vez y me había arriesgado, yo y el reflejo en el espejo que señalaba las tantas cicatrices obtenidas.
Y aquí, dentro de estas cuatro paredes me pregunto... ¿Lo volvería a hacer otra vez?, ¿A fin de cuentas, qué ha cambiado?, ¿he aprendido de dichos accidentes?, ¿Temo?... y una voz en un rincón responde Sólo mírate al espejo y verás!.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada