jueves 26 de noviembre de 2009

Y tú ni te lo imaginas...

Porque me desarmas y vuelves a armar tan sólo con mirarme,
me subes hasta el cielo y me vuelves a dejar en la tierra,
me das vida y muerte, alegrías y las más inmensas ganas de llorar.
Porque me haces querer gritar a los cuatro vientos sin importar qué digan los demás,
rompes mis esquemas, me das tranquilidad, me devuelves el aliento cuándo te veo llegar,
haces de mis días más llevaderos, sobre todo cuándo a mi lado vas.
Porque me destruyes cuándo no me miras e ignoras mi presencia, pero luego me hablas
y haces que se valla el color gris de las cosas, porque a veces te sorprendo mirándome, mas no es más que un reflejo de lo que yo suelo proyectar.
Porque eres mi todo y mi alma, el dueño de mis más profundos y desconocidos sueños, quien maneja la totalidad de mis pensamientos, quien tiene el poder (pero se lo quiero quitar) para hacerme sentir bien, quien haría de mi mundo un mejor mundo si te molestaras en corresponder y así crear un mañana, cómo esos que tantas veces he solido soñar.
Sin embargo... tú ni siquiera te lo has de imaginar...

sábado 14 de noviembre de 2009

Reconocer...

¿Por qué te paseas por mi mente cuál dueño de tierras lejanas en búsqueda del lugar con tesoros?
¿Será que ya descubriste que no guardo nada que te pueda interesar?
o quizás puede ser que ni siquiera te pueda importar encontrar algo que te haga mirarme con esa dulzura que sueles ignorar.
Soy una pistola sin balas, un veneno con antídoto, una granada con un seguro indesplegable... soy nada y soy todo, soy cero y el infinito, soy tanto y soy poco, pero la verdad es que a tu lado no soy, simplemente eso, no soy. No soy la persona que desearías tener para compartir la vida, no soy quién te resulte entretenido de conocer, no soy quién provoque interés de leer, no soy nada y se me está contagiando esa extraña forma en que me percibes, me estoy creyendo cada uno de mis defectos salidos por tu boca, me estoy construyendo una armadura que impida tu toque, pero tus palabras son indestructibles y amenazan cada día con aplastarme. Mientras tanto yo no pienso en otra cosa que no seas tú, no sueña otra cosa dónde no estés tú, no miro otra cosa sin que lo asimile a ti y no hago otra cosa que no sea crearte a ti.
Lamentablemente mi creación está muy lejos de lo que realmente hay en ti...

lunes 7 de septiembre de 2009

Confesión nº4...

3 meses y 8 días, pero hoy pareciera que nunca existieron.
Apareciste de la nada, después de tantas cosas que se dijeron, bastó sólo eso para desestructurarme, fue suficiente para hacerme olvidar que quería a otro, que lloraba por otro, que anhelaba a otro.
Y derepente comencé a cuestionarme todas las cosas, derepente se hizo claro que yo no era la misma de antes, había cambiado y sentía temor. Ya no era la persona que diría o haría lo que fuera para llamar tu atención, ahora me quería, sin embargo había un vacío en mí, había algo que me hacía sentir extraña. Era cierto me sentía diferente, pero ahora no me estaba gustando esa diferencia, de pronto descubrí que había perdido esa picardía de vivir, estaba casi absolutamente postergada al beneficio de otros, me estaba apagando y me pregunté por qué... descubrí lo diferente que era a lo que tú conociste y sentí temor de tener que decirte algún día que ya no era la misma y sentirme nuevamente rechazada. Y ahí estaba lo malo, ahí estaba el vacío, descubrir que después de todo me seguía importando lo que pensaras de mí...
Me cuestioné tanto y no entendía cómo, al ser tan diferente, podía ser tan feliz cómo lo soy ahora, y de nuevo temí, temí que esta felicidad sea algo superficial, sea algo que inventé para hacerle frente a los demás y por dentro me estuviera quemando y muriendo poco a poco... sin embargo confío, y sé, sé que no es así, sé que esta felicidad me extraña porque no se compara con nada de lo que he tenido o vivido, porque hay paz en mi vida, la mejor de las tranquilidades, y eso... eso es lo que me hace saber que no es así.
3 meses y 8 días y nunca he sabido de ti, y me di cuenta de que no quiero saberlo, no quiero saber qué pasó contigo, si sigues siendo feliz y dichoso cómo ese día, si lograste tus absurdos y frívolos objetivos, etc., porque en el fondo, tampoco quiero decirte qué pasó conmigo, no quiero confesarte el par de malos días que viví, y por sobre todo no quiero que sepas lo débil que fui, sintiendo miedo, el más grande de los miedos, de verte o que me vieras a mí. Oh! sí, lo recuerdo, recuerdo el día en tomé esa micro y derepente recordé que podría ser la que habitualmente usarías y me paralicé, quería llorar, tan anulada me tenías, tan poca cosa...
Sin embargo hoy, hoy ya no temo, simplemente ya no pienso en ello, hoy vivo mi vida, muy lejos de las superficialidades que recorría antes, muy lejos, al punto de ya no congeniar con mis propias amigas por lo mismo, hoy soy distinta, pero no por eso soy peor...
Sólo soy diferente a lo que tú habías creído conocer.

viernes 4 de septiembre de 2009

Confesiones...


Qué tienes tú, me pregunto qué tienes tú que me tiene así, ahora, de ésta forma. No sé si es tu enferma manía de criticar o la forma en que me anulas tan sólo con hablarme, no sé si eres sólo tú o son tus más de diez mil defectos que podría llegar a encontrar, no sé si es tu boca, no sé si es tu voz, no sé si es el complemento que podríamos llegar a hacer tú y yo.

Sin embargo sé que algo tienes, ese algo que hoy me tiene tan loca, tan de revés, tan no yo (o quizás yo quiero pensar que ésta no soy yo, pero en el fondo sé que siempre he sido así), ese algo que me hace pensarte en todos lados, encontrarte aunque ni siquiera te esté buscando, recordarte con el simple hecho de oler en otro tu perfume, imaginarte en unas simples palabras de la actual novela de amor que estoy leyendo.

A veces pienso que esto es toda una locura, y lo es, ese afán de querer intentarlo todo con el fin de alcanzar lo que nunca ha debido ser mío, ese afán de renegar la realidad. Pero es que esta realidad es tan dura y fea que no existe nadie que no la quisiera ignorar, esta realidad que me vuelve el cero a la izquierda de la coma, que me hace ser una tonta, una tonta destinada a la soledad.

Aunque a veces he llegado a pensar que eres tú quien me has destinado a la soledad, a esta ingrata soledad, porque en mi mente te otorgue el derecho sobre mi, porque en el fondo me siento más tuya que de nadie, y eso, justamente eso, es lo que me ha destinado a estar sola, sola y tonta, sola y queriéndote, sola y olvidándote, sola y volviéndote a querer, como esos “va y venes” de amor constantes que me abruman, en donde te quiero sólo cuando hay nubes, pero ante el sol no eres nadie porque existen muchas otras cosas que me hacen feliz, y eso… simplemente eso me hace olvidarte, llegando a jurar que te he olvidado, pero llegan las nubes y cómo una crónica anunciada vuelvo a quererte, soñarte, esperarte, en el silencio más hermético del cuál se podría saber.

Si tan solo fuera una verdad posible de ser gritada todas las estrategias actuales las botaría a la basura, porque no tendría nada que temer, sin embargo están, existen, y sirven, sirve tanto cómo que cada noche es inevitable que no me acueste pensando en ti y despertar con la sensación de que te he soñado, te he tenido y en algún lugar de la esfera cósmica de la vida te he perdido, pero sirven tanto que no afecta, sino que todo queda ahí, en ese mismo lugar en dónde está nuestra historia que nunca será.

Pero, a pesar de que quisiera que mi verdad fuera la que se gritase sólo existe una verdad, yo no te gusto o quizás no soy tu tipo, yo no existo, no causo el menor interés que te podría llegar a hacer pensar que soy una posibilidad, llena de defectos y secretos, pero opción al fin y al cabo, y así comenzar a vivir en vez de soñar, comenzar a tener tu mano en mi mano, tu hombro sosteniéndome y juntos crear, pero aunque lo quiera negar todo sigue siendo un sueño, un sueño que niega que tú y yo puede que nunca seamos uno, que tú y yo somos tan diferentes que formamos una brecha entre lo quiero y lo que tiene que pasar.

lunes 31 de agosto de 2009

Hoy te busqué...


Antes de llegar, mientras caminaba pensaba inconscientemente en tí. Entré por esas grandes puertas azules y mi cuerpo comenzó a buscarte, seguía caminando automáticamente, sin embargo te buscaba incesantemente, te buscaba como loca, cómo si hubiera perdido algo que debía encontrar... hasta que te vi y te ignoré.
Te ignoré porque recordé que era estúpido buscarte, que perdía mi tiempo y me mataba por dentro, yo no te gusto, así que ignoré que te había encontrado, no miré a tu lado, seguí caminando como si siempre hubiera tenido un punto fijo al cuál llegar, sin darme cuenta que de alguna u otra forma Todo me lleva a Tí.

viernes 24 de julio de 2009

Agony...

Hace tiempo que he dejado de pensar en él, todo desde el momento en que hubo el adiós más inesperado que podría haber. Me desperté sonriente, sin entenderlo, ¿acaso esa noche todos los sueños se habían ido a ese lugar?, ¿acaso el león había mostrado sus garras?, ¿acaso había perdido la batalla?, en parte sí y en parte no. Lo que entendí fue que el león siempre había mostrado sus garras, era yo quién había cerrado los ojos temerosa a verme deborada. No había perdido la batalla, ya que nunca había existido nada por qué luchar, la historia se había suspendido en un misterioso trueque dónde el mejor postor se había llevado la mejor parte de la mercancía y yo, yo me había quedado con lo que en ese instante me merecía.
Y la verdad, nunca se trató de merecer, si hubiera sido por eso grandes tragedias hubiesen ocurrido como pago por tanto sufrimiento que la bestia le había causado a la humanidad, sin embargo se trató de aprender, se trató de quedarse con lo que habías sido capáz de aprender durante ese camino turbulento, que a ojos cerrados parecía tan hermoso y lleno de gloria, pero que al abrir los ojos descubri sólo era tierra.
Yo seguí mi camino, tras haber escapado de la bestia, digamos que retomé el rumbo, acepté los hechos como si siempre hubiesen tenido que pasar, no renegué ni me pregunté por qué los débiles siempre tenían que pagar, sólo seguí sin siquiera recordar a la bestia, ni imaginar en dónde podría estar. Caminé tanto!, que cuando me vine a dar cuenta todo se veía demasiado pequeño, tan lejano y ajeno, como si la historia la hubiera visto por medio de la televisión y nunca se supiese más de los protagonistas.
Una tarde, me paré sobe la cima y miré hacia atrás. Un error!!! no que bah!, miré y contemple lo que había ocurrido, ahí estaba la bestia, ya no era tan omnipotente como antes, era un cachorro, débil y lleno de miedos, estaba escondido, destruído. No sabía si él había cambiado o era simplemente porque ya no me hacía sentido, porque ya no le quería o porque para mi nunca había existido.
Seguí caminando, dejando a la bestia sin su armadura atrás, pero ahora caminaba tranquila por una tierra sin disfráz, una tierra que voy construyendo a medida que deseo caminar y le pongo flores que riego al pasar, una tierra sin las agonías que antes dejaba pasar, en la que si me caigo no me importa, porque ya no existe el pie de la bestia que me hacia arrastrar.



domingo 21 de junio de 2009

Mientes tan bien...

Cual canción de Sin Banderas, tal romanticismo acabado, hoy... luego de ya varios días, que pareciésen ser meses me he puesto a pensar, discutir mejor dicho conmigo misma todas aquellas cosas que me dije un tiempo atrás, y que juré eran verdad.
Varias veces me dije que debía dejar de mentirme, pero qué pasaba, seguía y seguía, cuál drogadicta sin cura, cual enferma sin sanación que sólo desea vivir sus últimos días de vida gozándola al máximo, pero... ¿a qué precio?. Al precio más caro, claro está!
...
Sin embargo hoy... hoy que nada es cómo antes pero aún así no importa, todo es más liviano, todo es nuevo, todo es aprovechable. Cayéndome las veces que me tenga que caer, al menos sé que no me costará tanto ponerme nuevamente de pie...
o que al menos,
sola nunca estaré.